Cómo germinar marihuana

Introducción

Todos queremos, al cultivar marihuana, disfrutar de un magnífico producto final, cuyo sabor, aroma y efecto sean increíblemente buenos de manera que podamos sentirnos orgullosos de nuestro trabajo.

Sin embargo, para alcanzar este momento hay una serie de pasos previos que debemos realizar de la manera más óptima posible pues, la calidad del fruto final que nos de la planta nos es más que la suma del cuidado y esfuerzo que hayamos hecho correctamente en la planta desde el primer paso del cultivo que es la germinación.

La germinación consiste en conseguir, por medio de la humidificación, que la raíz enroscada en el interior de la semilla rompa su cascarón en busca de mayores ratios de hidratación externos a su envoltura.

Esta planta destaca además por tener una raíz de crecimiento muy rápido, por lo que en este paso jugaremos con esa habilidad para potenciarla y así obtener vida útil de un simple grano.

Generalmente (dependiendo de la calidad y familia de la semilla) la raíz será visible entre unas 12 a 36 horas después de comenzar a humedecerla.

Para conseguir esto, existen diversos métodos, de entre los cuales, destacamos los siguientes:

Germinación directa en la superficie de plantación.

Este método consiste en depositar las semillas, una vez han germinado, directamente en la maceta o recipiente en la que vayan a vivir. Se empieza vertiendo un estimulador de raíces en agua donde se dejarán remojando las semillas durante varias horas.

Cuando la raíz haya asomado y tenga una cierta extensión, la semilla se plantará directamente en el lugar definitivo cuyo sustrato podrá ser tierra de cultivo o sustrato de coco.

Hay que tener en cuenta que, de usarse este último, empezar a suministrar alimento a la planta una semana después de haberla plantado, mientras que con tierra se haría dos semanas después, aproximadamente.

Antes de colocar la semilla, se hará un agujero en el sustrato que no tenga una profundidad mayor a 1 centímetro ni inferior a los 5 milímetros.

Luego, se humedecerá con agua y se colocará la semilla en el hoyo  con la raíz orientada hacia abajo y se presionará muy ligeramente para que se hunda. Después, se tapará la parte superior de la semilla con un poco del mismo sustrato y se regará nuevamente con una pequeña cantidad de agua.

Es importante que el riego humidifique y que no inunde o encharque la superficie, pues el peso del agua puede enterrar a mayor profundidad la semilla dificultando su salida a la luz e incluso llegando a pudrirla.

El principal inconveniente de esta técnica es que no podremos controlar con seguridad el progreso del brote hasta que este asome, lo cual puede ser un auténtico fastidio para personas impacientes.

Por otro lado, requiere una atención constante pues hay que regar con la frecuencia que haga falta para mantener la superficie húmeda y que nunca esté seca.

Germinación en bloques de lana de roca.

¿Qué es la lana de roca? Es un elemento que se produce de manera natural  en las actividades volcánicas y que a causa de sus distintas propiedades (aislamiento térmico y acústico, por ejemplo) se comenzó a fabricar de manera artificial ampliando sus usos hasta la agricultura.

Este material basa su composición en roca basáltica fundida a la que se le añaden ligantes orgánicos que le dan su estructura fibrosa en conjunción con la aplicación de fuerza centrífuga. La compresión de esta mezcla influirá en su capacidad de oxigenación, lo cual determinará su utilidad.

Para germinar semillas en este material, tendrás que bajar su PH natural de 7 a 5,5 para que sea óptimo en su tarea dejándolo sumergido alrededor de 24 horas en agua mezclada con estimulador de raíces.

También es útil practicar un orificio en el bloque de lana para que la semilla se inserte en su interior, una vez hecho esto, regamos nuevamente el bloque con la misma mezcla en la que se remojó anteriormente y lo colocamos dentro de una cubeta de plástico que tenga una cubierta preferiblemente abombada o en forma de cúpula para mantener la humedad constante y no tener que volver a regar.

En unos 4 días el brote estará muy bien nutrido y en perfectas condiciones para plantarlo en su lugar definitivo. Por su parte, cabe la posibilidad de tratar el bloque de lana para que sea reutilizable, lo cual es sumamente positivo dado que no es biodegradable.

A pesar de que prácticamente no requiere supervisión y que asegura unos brotes muy sanos y fuertes, el principal inconveniente de este método es la cantidad de pasos y materiales que hacen falta para realizarlo de manera correcta.

Germinación en papel absorbente o de cocina.

Este es quizás el método más popular y sencillo de llevar a cabo. Consiste en colocar sobre un plato, o más idóneamente, sobre un recipiente plástico con tapa unas servilletas de cocina bien humidificadas sobre las cuales se colocarán de manera dispersa  las semillas (para evitar que las raíces se enreden). Encima de esto se colocará una capa de servilletas menos gruesa que la anterior y se volverá a humidificar.

El agua no debe inundar o encharcar el conjunto y en caso de hacerlo, se escurrirá el contenido para eliminar su exceso.

Una vez hecho esto, mirando desde arriba el recipiente, en las servilletas debe de poder verse un poco la silueta de las semillas. Una vez se consiga esta imagen, se tapará el recipiente y se dejará reposar durante 3 o 4 días.

Durante dicho periodo, las semillas se mantendrán bien hidratadas gracias a la capacidad absorbente del papel, sin embargo, has de supervisar el progreso de las semillas y de la humedad del papel frecuentemente y en caso de percibir que la humedad no es lo suficientemente alta, debes volver a regarla para así mantener un ambiente óptimo para la germinación.

Una vez que la raíz haya roto la semilla y salido al exterior, remojarás durante 5 minutos tacos de turba en agua corriente o mezclada con estimulador de raíces (según gusto).

Una vez que  el taco se haya hinchado, lo comprimirás levemente para que el sobrante de agua salga, luego, se le realiza un orificio en su parte superior en el que se introduce la semilla con la raíz hacia abajo y se dejará reposar durante otros 3 o 4 días. De haberlo hecho todo correctamente tendrás brotes perfectamente aptos para ser trasplantados a su lugar final.

La constante necesidad de revisar el progreso de las semillas y el estado de humedad en el medio germinador son los principales inconvenientes de este procedimiento.

Puntos comunes

Estos métodos comparten unos requisitos comunes: la luz, la humedad y el calor.

En cuanto al calor, si bien el método del bloque de lana de roca es el que más depende del calor, las 3 técnicas pueden verse tremendamente potenciadas si se mantiene una temperatura constante que oscile entre los 20 y 25 grados lo cual puede conseguirse con el uso de mantas eléctricas o colocando aparatos eléctricos que emitan calor cerca de los recipientes (como un TDT, por ejemplo).

Una humedad baja no conseguirá dar vida a la raíz mientras que si es muy alta dará la suficiente nutrición a la misma, de manera que no tendrá necesidad de salir a buscar un fuente mejor. Es por esto que la humedad debe tener un nivel medio preciso para lograr germinar la semilla.

También cabe mencionar que una vez la semilla de marihuana se haya colocado en su medio final, la superficie deberá mantenerse constantemente húmeda pues esta planta busca con vehemencia la hidratación contante, pero tampoco podemos echar demasiada agua pues podemos enterrar aún más la semilla o directamente pudrirla.

Finalmente, en lo referente a la iluminación, está comprobado empíricamente que las semillas de marihuana germinan con suma facilidad en ambientes predominantemente oscuros y no  deben recibir, en la medida de lo posible, ningún tipo de iluminación hasta que el tallo asome algunos pocos centímetros por encima del sustrato.

Cuando esto ocurra, el tallo necesitará todo lo contrario, es decir, se le tendrá que aportar toda la iluminación posible ya que tendrá hojas, las cuales se encargan de la fotosíntesis que le aporta energía a la planta para realizar sus funciones de crecimiento en esta etapa.

Nutrición para germinar marihuana

Una vez la planta se haya plantado en su maceta o recipiente definitivo, habrá que pensar en su alimentación, sin embargo durante los primeros días no se les debe dar nada (que no sea agua).

Como hemos dicho anteriormente, el momento para comenzar a alimentarlas vendrá determinado por el tipo de sustrato (tierra o sustrato de coco), pero como muy tarde tendrás que empezar a alimentarla en unos 12 días, aproximadamente.

El nitrógeno es uno de los elementos más importantes en la maduración de la planta y su ausencia es un grave impedimento para su desarrollo ideal.

Sin embargo, la planta acusará dicha carencia a través de cambiar la tonalidad de sus hojas a un verde oscuro y en casos más agudos, se volverán amarillentas. Cuando esto ocurra, bastará con darle los nutrientes adecuados para que la planta recupere su vitalidad sin mayores problemas.

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