Hongos que afectan a la marihuana negativamente

El correcto cuidado de la planta de marihuana no solo consiste en regarla y nutrir el sustrato de manera constante, sino que también conlleva una responsabilidad sobre factores como la temperatura, humedad y ventilación del ambiente en el que cultives tu planta.

Cuando éstos factores no son los idóneos, se puede generar el escenario perfecto para los hongos. Éstos organismos se encuentran refugiados en la inactividad en forma de esporas que aguardan el momento oportuno para proliferar y pueden llegar a causarte serios estragos en tu cultivo si no se combaten a tiempo y con eficacia.

Aunque existen infinidad de hongos que pueden atacar a tu planta, hay 4 que destacan por su habitualidad y son:

Oídio

Este hongo, también conocido como “moho blanco”, “blanquilla” o “cenizo”, es quizás el más común de esta lista y su aparición se ve fuertemente potenciada cuando la planta se encuentra en un ambiente con una humedad superior al 65%, temperaturas superiores a 20 grados, además de cambios bruscos y repentinos en estas condiciones.

Comienza a desarrollarse en las hojas más externas y superiores con la apariencia de polvo blanquecino acumulado en bolitas que se van extendiendo paulatinamente hacia el tallo y cogollos de la planta.

Éstos circulitos son pequeñas esporas del hongo que una vez han entrado en contacto con la planta, comienzan a echar raíces en la misma para absorber sus nutrientes; es por ello, que cuando el avance del hongo se agranda, las hojas y zonas afectadas se comienzan a poner amarillentas y terminando secándose. Si alcanza los cogollos, estos ya no serán aptos para el consumo, pues la resina será destruida y si se intentase consumir, corremos el riesgo de introducir el hongo en nuestro organismo y siempre es mejor perder una cosecha que arriesgar la integridad del consumidor.

Aún siendo uno de los hongos con expansión más lenta, sus consecuencias son desastrosas y en cierto punto, no se les puede combatir con productos orgánicos. Si las medidas fúngicas preventivas no fueron suficientes para impedir que la planta presente a este incómodo visitante, se deberán aplicar fungicidas sistémicos (pues son los de actuación más eficaz), aunque también se puede intentar aplicar azufre, siempre y cuando las condiciones de calor no superen los 30 grados, pues de superar dicha temperatura, solo se conseguiría empeorar la situación por medio de quemaduras en la planta.

Botrytis

Este hongo patogénico y endoparásito cuyas esporas germinan dentro de los tejidos de la planta a los que ingresan por medio de aberturas y heridas en la misma, o incluso pueden permanecer inactivas dentro de la propia planta hasta que aparezcan las condiciones térmicas y de humedad idóneas para su desarrollo. Es muy fácil de detectar debido a que provoca manchas oscuras o grisáceas y texturas características de su efecto necrótico en la planta que se producen en menos de 24 horas después de que la espora comience a germinar.

La principal amenaza de éste hongo es una vez germina, su desarrollo es increíblemente rápido, pudiendo acabar con la totalidad de tu cultivo en tan solo unos pocos días en caso de no hacerle frente a tiempo y con las medidas oportunas.

La mejor manera de hacer frente a su aparición es la prevención, pues una vez que comienza a desarrollarse la mejor manera de enfrentarlo es amputar aquellas partes afectadas con cuidado para evitar un mayor propagación, lo cual hace que entre la cantidad de producto perdido y el riesgo de esparcir esporas este hongo sea sumamente de curar una vez se desarrolla; incluso cuando ya se hayan cosechado los cogollos (el principal centro de crecimiento) pues destaca su habilidad para carcomer partes ya muertas. Entre las medidas preventivas destacamos el cuidado de la humedad, pues incluso en aquellos casos en que la planta tenga esporas inactivas, solo se desarrollarán con una humedad superior al 60%. Para ello se mantendrá la humedad al 50% y con una temperatura de 26 de grados, aproximadamente.

Roya

La roya es un hongo estacional característico de primavera y otoños de abundantes lluvias y humedad además de presentarse mayoritariamente en plantas que se encuentren próximas a comenzar la fase de floración.

Tiene especial predilección por las hojas de la planta aunque muy ocasionalmente, y en caso de cultivadores descuidados, puede llegar al tallo presentándose en forma de pequeños bultos cuyos colores pueden variar entre rojo, naranja o amarillento según la cepa del hongo, pues la roya tiene muchos tipos. Comienza a desarrollarse en las hojas inferiores propagándose de manera rápida hacia las hojas superiores provocando, en el peor de los casos, una defoliación acentuada y prematura de la planta.

La prevención en contra del oídio o el mildiu son lo suficientemente fuertes como para prevenir igualmente la presencia de la roya, sin embargo en caso de aparecer, las hojas afectadas se deben dar por perdidas y han de removerse con cuidado. Además, existen en el mercado productos específicos para la roya que si bien no curarán las hojas afectadas, detendrán de manera absoluta la propagación de ésta al resto de la planta, matando sus esporas inactivas o que están comenzando a germinar, como por ejemplo, el caldo bordelés, que con su mezcla de sulfato de cobre y cal en agua, es sumamente dañina contra todas las cepas de la roya.

Mildiu

 

El mildiu es otro endoparásito que se desarrolla dentro de la planta, a la que accede a través de restos vegetales presentes en el suelo, o a través de corrientes de aire o de agua que la llevan a parar en la misma. Tiene una resistencia increíble a cualquier condición climática conservando sus esporas el potencial de daño y reproducción en inactividad hasta por 24 meses, aproximadamente.

Necesita temperaturas que oscilen entre los 10 y 25 grados y la presencia de humedad en la planta, ya sea por la caída de rocío o sistemas de riego por aspersión que aporten a la planta una humedad entorno al 90%.

Se presenta principalmente en las hojas, aunque también ataca al tallo y las flores con una habitualidad espantosa, provocando manchas amarillentas, marrones o translúcidas que se caracterizan por provocar, en el caso de atacar a las hojas, la aparición de polvo blanco parecido al oídio justo al lado contrario de las manchas. Puede provocar una defoliación sumamente rápida de la planta y si afecta con fuerza al tallo, puede marchitar al mismo y matar la planta consiguientemente.

El combate de este hongo es peligroso, pues no solo basta con podar las zonas afectadas, sino que también se necesita de una fumigación química muy fuerte y que se debe inyectar en el flujo de savia de la planta para poder erradicar el hongo, lo cual, puede producir cambios metabólicos en la planta y afectar la calidad del producto, además de que no elimina la posible presencia del mismo en restos vegetales del sustrato.

Es por ello que la prevención debe ser un fuerte en el cultivo simplemente asegurándose de remover cualquier resto vegetal del sustrato y abriendo un espacio prudente entre las plantas, aparte de contar con una ventilación óptima.

Se puede aplicar el caldo bordelés también como medida preventiva.

Consejos generales

Aunque cada una tiene sus toques concretos o parecidos, podemos establecer como medidas preventivas útiles para todos los casos realizar una higiene completa entre cosecha y cosecha, desinfectando las macetas, utensilios y armario en el que cultives, además de remover cualquier resto vegetal tales como hojas muertas, ramitas o incluso insectos muertos en el sustrato. Puedes también utilizar fungicidas orgánicos preventivos y cuidar la ventilación, humedad y temperatura (en torno a los 26 grados y al 50% de humedad) del ambiente de cultivo.

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