Marihuana Medicinal contra la Anorexia

Existen algunas publicaciones médicas que mencionan que al cannabis medicinal puede tener elementos muy importantes a la hora de tratar la anorexia nerviosa, en concreto el sistema endocannabinoide.

La anorexia nerviosa es un trastorno psiquiátrico cuyos principales efectos son la excesiva pérdida de peso y la percepción distorsionada de como es el cuerpo de uno mismo. Esta afección conlleva pérdida de líquidos, vitaminas, proteínas, minerales y nutrientes que son fundamentales para que el cuerpo funcione correctamente,  con la perdida de estos elementos se puede llegar incluso a la muerte.

El sistema endocannabinoide endógeno juega un papel considerable en las señales que se perciben de las sensaciones gratificantes como comer.

Es conocido por la comunidad científica que los pacientes que padecen este tipo de trastorno presentan un sistema desregulado que con el tratamiento de cannabinoides puede presentar ciertas mejorías, pues ayuda a ganar peso y evitar recaídas.

A lo largo de siglos, se ha comprobado que el cannabis estimula el apetito y favorece el consumo de alimentos. En la actualidad numerosas investigaciones se centran en descubrir la relación que existe entre el sistema endocannabinoide y ciertas enfermedades,  entre ellas la anorexia y se está comprobando como está relación es más profunda de lo que se cree.

Las investigaciones sobre el cannabis y la anorexia se llevan realizando desde hace décadas, pero los resultados no siempre han sido positivos. Uno de los primeros estudios realizados en 1983 no fue capaz de demostrar que el efecto del THC fuese beneficioso para el tratamiento de la anorexia y concluía en decir que su ingesta no producía un significable aumento del apetito ni contribuía en el proceso de ganar peso.

Aunque no son muchos los estudios que se dediquen específicamente al efecto del cannabis en la apetencia de personas con anorexia, sí que son más numerosos los estudios que se dedican a investigar cómo afecta a las personas que sufren inapetencia en enfermedades como cáncer, sida o hepatitis y en este campo sí que se usa habitualmente como estimuladora del apetito.

A pesar de que existen multitud de reticencias sobre este tema, cada vez son más las investigaciones que se decantan por concluir que la marihuana es de gran utilidad a la hora de hacer frente a la anorexia. Uno de estos últimos estudios, realizado en 2014, concluía que el tetrahidrocannabinol (THC) pone en funcionamiento receptores en el cerebro que afinan el sentido del olfato y del gusto y por tanto influye en el hambre y la experiencia de la comida.

Otro estudio de 2015 realizado por científicos australianos, alemanes y estado unidenses explica como el cannabis estimula el apetito debido a su interacción con las neuronas que se encargan de producir la sensación de saciedad. Estas neuronas aumentan su actividad y liberan sustancias químicas diferentes cuando entran en contacto con los cannabinoides, produciendo el hambre que se asocia al consumo de cannabis.

Mientras que las conclusiones de los diversos estudios pueden variar sustancialmente, es indiscutible que el sistema endocannabinoide juega un papel importante en el control del apetito de la alimentación.

La experiencia del consumo de cannabis por parte de los pacientes

A los estudios científicos hay que añadir las experiencias que han tenido los pacientes de anorexia con el consumo del cannabis.

Jessica, de 31 años en Denver, afirma que la marihuana hace que sus pensamientos se ralenticen, de forma que puede “observar” sus ideas y no dejarse llevar por ellas. Esto le permite ver las cosas más claras y poder disfrutar de la comida.

Claire, una estudiante de Seattle de 21 años, valora muy positivamente la ayuda que la marihuana le ha proporcionado para luchar contra la anorexia y contra el permanente recuento de calorías que hacía cada vez que comía.

Afirma que la primera vez que fumó marihuana, sintió hambre y comió, y que se olvidó de contar las calorías debido al efecto relajante que ésta le produjo.

Hambre y Despreocupación

El consumo de cannabis puede producir diversos efectos beneficiosos en los personas con trastornos de alimentación. Principalmente puede mejorar el apetito, muchas veces oculto después de años de privaciones para perder peso.

También la marihuana contribuye al disfrute de la experiencia de comer, algo muy importante en las personas con anorexia, que ven el momento de la comida como una experiencia negativa.

Aun así, el cannabis por sí solo no es la solución definitiva para cambiar los hábitos alimenticios de una persona enferma. Las personas con anorexia deben ponerse en manos de terapeutas que trabajen sus percepciones equivocadas que tienen de su cuerpo y le ayuden a percibir la comida como un amigo y no un enemigo.

Además de lo anteriormente expuesto, la marihuana también ayuda a calmar la ansiedad, a disminuir el estrés y a mejorar el estado de ánimo cuando los pensamientos negativos invaden la mente del paciente.

¿Marihuana con THC o con CBD?

La elección de la variedad de marihuana es un elemento importante. Para que el uso de la planta sea eficiente hay que utilizar una variedad con alto contenido en THC. Aquellas que tiene más CBD que THC, producen el efecto contrario, pues disminuyen al apetito, por lo que pueden ser una buena idea para otro tipo de trastorno, como la obesidad.

Podemos concluir que existen diversas evidencias de que el sistema endocannabinoide endógeno juega un papel considerable en las señales que se perciben de las sensaciones gratificantes como comer. Y de algún modo, la función normal del sistema endocannabinoide se deteriora en las personas con anorexia.

Hoy en día los estudios sobre el uso de la marihuana aplicado a estas patologías continúan,  y esperan contribuir  a la mejora y popularización de ésta como terapia, para ayudar a todos los pacientes con este tipo de trastorno, que luchan contra esta enfermedad que le puede costar la vida.

Los pacientes que padecen este tipo de trastorno presentan un sistema desregulado que con el tratamiento de cannabinoides puede presentar ciertas mejorías.

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